Entre sus paredes se mezclan tradición, trabajo y comunidad. Aquí, cada día comienza temprano, con las manos expertas que amasan no solo masa, sino historia. Es un espacio vivo, donde las recetas de siempre se preparan con el mismo cariño de generaciones pasadas. Un punto de encuentro en Chiva, donde vecinos y visitantes comparten no solo dulces, sino también charlas, recuerdos y afecto. En este horno, el calor no solo viene del fuego, viene de la gente.